Winstons, Pereiras y Enders

Sostiene LLou que eran las tres de la madrugada cuando terminó de leer la novela, y que de manera inmediata ya echó de menos a Pereira. Soñó esa noche con la Lisboa de 1938, y con un chico que no se llamaba Monteiro, pero que con toda seguridad tenía apellido italiano y bebía limonadas, sostiene. LLou también quiere hacer constar en la declaración que considera que esa añoranza del personaje no le parece significativa, ya que con frecuencia tiene que despedirse de seres ficticios, muchos de ellos extraordinarios. Sostiene que ya le aconteció algo similar con Winston, el personaje de 1984, y con Ender, y que para sentir esa nostalgia no hace falta ser una persona cultivada. Sostiene también que, mientras leía la novela, inconscientemente, varias veces intentó imaginar cuál sería su vida cotidiana cuando tuviese la edad de Pereira, y que obtuvo una imagen concreta; pero no desea revelarlo, porque Llou sabe que eso a la gente no le importa, sostiene.

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