Apocalipsis en forma de Zeppelin

Desayuno sola en una cafetería de Moaña que produce muchos churros. Se ocupan de ello una señora y su hija, que cierran la puerta del local conmigo dentro. Las dos mujeres se acercan a la mesa donde tomo café y me dan una muy mala noticia. Reacciono arrojando una tostada con mermelada por la ventana, que cae en el piso de arriba generando múltiples destrozos.

Madre e hija siguen produciendo churros, ahora con miradas acechantes. Subo al piso de arriba a comprobar los desperfectos; efectivamente está todo destrozado. Eludiendo mi responsabilidad cojo carrerilla y me tiro por la ventana y voy a caer a la Carretera Provincial de Vigo.

Un grupo de personas se dirige a un acto cultural, así que me uno a ellos. De camino, mientras conversamos, vemos pasar un zeppelin rojo y blanco de cartón, con forma de misil gigante, que se estrella en la fachada de un edificio sin ventanas. No es ninguna desgracia ya que el zeppelin es de cartón, pero el acto tiene la misma apariencia que el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, así que nos echamos a correr porque el acto en sí nos parece un símbolo de catástrofe y nos impone sobremanera. Una atmósfera apocalíptica envuelve ahora la Carretera Provincial. Ya no hay nadie, sólo ruinas.

25 de abril de 2003

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