Buscando relaciones en lo inconexo

Veo en el filósofo como busca en sus pensamientos la verdad, el conocimiento, la belleza; idénticas cuestiones que el artista trata de materializar en una melodía o imagen, en muchas o en pocas palabras.
El arte me obliga a trascender lo inmaterial, a concretar esa búsqueda en la creación. Todo empieza cuando arroja de mi mente la razón (ya que dentro le estorba) y me obliga a encontrar la forma adecuada de expresar en algo sensorial lo intangible. Esa transición de lo interno a lo externo me mantiene despierta, buscando relaciones en lo inconexo, obligando a mi pensamiento a crear. A veces alcanzo extraordinarios momentos de clarividencia, rozo los límites conocidos de la sensibilidad y adquiero la totalidad del significado. Creo que se llama autoconsciencia. Si ese estado desapareciese algún día, mi vida sería terriblemente absurda.

La ilusión

Llegó una mañana para quedarse. En seguida noté la presencia de su calor en la habitación, pero sobre todo la armonía de los elementos: los ruidos de la calle, el olor del cuarto, y la cama, perfectamente deshecha. La luz también era distinta, una sutil claridad que envolvía todo lo que tocaba, incluida yo. Me arrebujé entre las sábanas y saboreé la consciencia del instante. Envuelta también en una extraordinaria clarividencia, aquella mañana supe que había venido para quedarse.