El padre de Daniel El travieso

 

El padre de Daniel El travieso –muy serio y formal- tiene una aventura con una mujer, y su verdadera esposa –una señora de unos 40 años, que es Julianne Moore- lo descubre en un casino. Por la noche, en el monte del Castro (Vigo), El padre de Daniel El travieso folla en el coche con su amante, y cuando lo hace se vuelve una masa gris omnipotente separada del cuerpo al que folla.

Aparece entonces corriendo su hijo (que se llama Antón, no Daniel), que tiene mucho miedo. Julianne Moore, que ahora soy yo (la madre de Antón), repara en que se habían olvidado de su hijo, por lo que rápidamente coge al niño y lo mete en el coche. Salen huyendo porque hay una bandada de vehículos que van deliberadamente lentos para provocar accidentes, y cada vez que hay coche detrás amenazante conduciendo lento, Antón-Daniel vomita por la ventanilla.

Desde el coche vemos unas tumbas en ruinas; El padre de Daniel El travieso interpreta en una de ellas que a la A le falta un trazo; se asusta porque cree que es una metáfora de que no hay esperanza alguna para la anarquía. Empiezo a cuestionarle; hasta qué punto puede considerarse anarquista él, que está dentro de una serie de dibujos de TV.

Por una calle adoquinada, de noche, El padre de Daniel El travieso y su hijo Antón siguen a una muchedumbre. Es una especie de despedida porque los niños, por motivos de guerra y hambruna, se tienen que separar de sus padres. Yo también estoy. Le damos las indicaciones a Antón-Daniel de que se tiene que unir a un grupo de niños que lleve una torre de plástico hecha con barras de pan, que debe contarlas y agregarse a una donde haya barra para él. Lo dejamos allí.

El padre de Daniel El travieso y yo nos vamos por una calle en la que hay tres gitanos. Tienen tres potrillos y me dicen que, inexorablemente, en esa situación las mujeres tienen que irse con un hombre y su caballo, y que tengo que elegir a uno de los tres. El padre de Daniel El travieso me mira. Yo no sé, no contesto. Ya no soy Julianne Moore, y tienen todos tan mala pinta…

Estamos ahora en un hotel, hay mucha gente a la que han dado de hostias y se apilan todos heridos a montones en dos habitaciones. En una de las habitaciones, un tío mío (cuando era joven) lanza unos palillos punzantes sobre el corazón de la amante del padre de Daniel El travieso, que resulto ser yo y me muero. La venganza de los presentes –los heridos- les lleva a matarlo a él, lanzándole infinidad de flechitas, muriendo éste en el acto.

Una noche de otoño de 2005